Los germinados son brotes tiernos de semillas (alfalfa, rabanito, col lombarda, cebolla, pipas de girasol…), legumbres (judía mungo, lenteja, azuki, garbanzo…) o cereales (trigo sarraceno, quinoa…) que aportan gran cantidad de nutrientes debido a que conservan todas sus propiedades y a que son mejor asimilados. Son ideales para ensaladas.

semillas, legumbres o cereales
agua

En un recipiente de cerámica o cristal (nunca de metal), cubrir el fondo con una sola capa de granos de semillas o legumbres, y verter agua (el triple del volumen de la semilla). Colocar en un lugar oscuro, seco y templado durante 4-6 horas para semillas pequeñas (alfalfa, trigo sarraceno…) ó 8-10 horas (toda la noche, por ejemplo) para legumbres.
Después volcar sobre un escurridor para quitar todo el agua, y pasar por debajo del grifo para lavar bien los granos. Escurrir, y volver a colocar sobre el plato cubriendo el fondo y guardarlo en un sitio oscuro de nuevo. Repetir esta operación 3 veces al día, y al cabo de 3 días estarán los brotes bien crecidos. Conservar en la nevera.

Para retirar las pieles de algunos germinados (como la judía mungo), poner a remojo los brotes ya crecidos durante unos minutos, ya que las pieles flotarán a la superficie y será más fácil quitarlas.
Según la Unión Vegetariana Argentina, se pueden hacer más nutritivos, si una vez crecidos se exponen a la luz solar indirecta para que las hojitas se pongan verdes por la clorofila, con lo que favorece el aumento de vitamina C.