Las pipas de calabaza poseen ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6, hierro, zinc, magnesio, potasio y vitaminas, como la vitamina A y la E entre otras.

Las semillas que se encuentran en el interior de las calabazas pueden aprovecharse para comer tal cual o para preparar diversos platos dulces o salados. Después de hacer el licuado de calabaza poti ecológica, dejé secar al aire las pipas extendidas sobre un plato; y al cabo de un par de días, les pude retirar todos los restos de pulpa limpiamente y con facilidad, dejándolas listas para disfrutar.

He probado a realizar dos versiones de este pan, por un lado empleando pipas de calabaza y por el otro con pipas de girasol. El resultado es bueno en ambos casos, y depende de gustos realizar uno u otro. En el de pipas de calabaza (primera foto) el sabor de éstas predomina sobre el del calabacín debido a su mayor intensidad, y en el de girasol (tercera foto) se puede apreciar más claramente el del calabacín.

1 vaso pipas de calabaza / girasol
1 calabacín pequeño
1 cucharada eneldo picado
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Pelar el calabacín y trocearlo.
Triturar las pipas, el calabacín troceado y el eneldo con la batidora.
Extender sobre una lámina antiadherente, marcar las formas y tamaños de los panes, y deshidratar 8-10 horas en un deshidratador eléctrico.
Conservar en un recipiente hermético.