La acelga es una verdura nativa de Europa meridional de la que existen numerosas variedades. Se puede consumir toda la planta, incluidas hojas y pencas, cuando éstas son pequeñas (menos de 20 centímetros); si se dejan crecer la penca tiende a amargar. Es muy apreciada ya que aporta vitaminas, fibra, ácido fólico y sales minerales con un alto contenido de agua (48%); las hojas exteriores, que suelen ser las más verdes, son las que contienen mayor cantidad de vitaminas y carotenos.

El dulzor de la nectarina equilibra el sabor intenso de la acelga. También se pueden emplear melocotones maduros en lugar de las nectarinas, con excelentes resultados, o combinarlas con otras frutas dulces como el plátano.

4 nectarinas maduras
2 hojas medianas acelga
1 puñadito cerezas (opcional)
1 vaso agua
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Trocear y deshuesar las nectarinas (yo no les he quitado la piel, aunque se pueden pelar).
Quitar las pencas de las acelgas y trocear también las hojas.
Poner en el vaso de la batidora las nectarinas, la acelga, las cerezas deshuesadas y el agua, y triturar hasta que quede uniforme.
Servir recién hecho.