Esta es la primera receta en la que utilicé el deshidratador de alimentos que me regalaron por mi cumpleaños, aparte de hacer algunas pruebas con láminas crujientes de manzana y de plátano. El resultado es muy satisfactorio: la consistencia de la masa de pizza es buena y el sabor riquísimo; incluso el olor durante el secado resulta delicioso.

Para darle el toque mexicano he empleado guacamole para untar la base, aunque también pueden usarse los ingredientes del mismo (aguacate, tomate fresco, cebolla, chile) en formato picado sin triturar para evitar que se humedezca la pizza.

1 base de pizza
guacamole
4 tomates secos
1 ajo tierno
1 hoja lechuga
brotes de alfalfa
cilantro (hojas o semillas)
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Poner los tomates secos en agua para hidratarlos.
Untar la base de la pizza con una capa de guacamole (en vez de guacamole también se pueden hacer láminas o dados de aguacate, tomate fresco y cebolla).
Picar los tomates secos rehidratados y el ajo tierno, y distribuirlos sobre el guacamole. Picar también una hoja de lechuga y colocarla en el centro de la pizza.
Por último, añadir un puñadito de brotes de alfalfa y cilantro picado al gusto.
Servir recién hecha (si se deja pasar mucho tiempo la base de la pizza empezará a humedecerse y será más fácil que se rompa).