La hierbabuena o yerbabuena (mentha spicata) es una hierba perenne nativa de Europa empleada en gastronomía por su aroma intenso y fresco. Tiene propiedades antiespasmódica, carminativa, antiséptica, analgésica, antiinflamatoria y estimulante.

Este año la planta de hierbabuena del mini-huerto está dando una buena cosecha, y yo la estoy aprovechando al máximo para preparar todo tipo de recetas (batidos, ensaladas, helados, aliños, infusiones…). Y es que el olor y el sabor de las hojas frescas de hierbabuena no tienen comparación. El invierno pasado se secó completamente en cuanto empezaron las heladas y estuve a punto de quitarla de la maceta pensando que había muerto, aunque me dijeron que la primavera siguiente rebrotaría y que si la podaba al ras de la tierra crecería aún con más fuerza y más hermosa. Pues dicho y hecho, y ahora está más alta, más frondosa y más fuerte que el año pasado. Además cada vez que hago una pequeña recolección vuelven a salir un montón de hojitas y ramitas nuevas. Por cierto, hace poco leí en un libro de horticultura urbana que la hierbabuena es mejor tenerla plantada en macetas de terracota.

2 plátanos
24 fresas
24 hojas hierbabuena
1 vaso agua
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Batir los plátanos pelados y troceados, las fresas (se pueden dejar las hojas y los rabitos si las fresas son ecológicas) y un buen puñado de hierbabuena con un vaso de agua. Servir recién hecho.