La papaya es el fruto del papayo, un árbol de origen centroamericano, y tiene unas magníficas propiedades para facilitar la digestión de alimentos de difícil asimilación debido a su alto contenido de la enzima papaína.

El mango, árbol originario de la India, por su riqueza en ácidos (málico, palmítico, p-cumárico y mirístico), vitamina C y B5 y, especialmente, por su alto contenido en vitamina A, constituye una buena fruta antioxidante capaz de neutralizar los radicales libres y dotar de un poder defensivo en contra de la degradación de las células. Ejerce una función anticancerígena muy efectiva otorgada tanto por estas vitaminas como por su riqueza en flavonoides, entre los que destaca la quercetina y el camferol. Es de muy fácil digestión aunque puede tener efectos laxantes cuando se consume en exceso.

El plátano, que comenzó su cultivo en el sudeste asiático (India y Madagascar) desde donde fue extendido a África y posteriormente al Mediterráneo, es rico en potasio, hierro, magnesio y vitamina B6.

1 papaya
1 mango
1 plátano
1 vaso agua
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Pelar las frutas y batirlas junto con el agua hasta lograr un batido cremoso.
Servir recién hecho.