Me encantan las trufas. Esta receta es simple, rápida y, lo que es aún mejor, deliciosa. Su sabor, entre dulce y cremoso, me recuerda bastante al del chocolate blanco, así que es una buena opción para darse un capricho goloso de vez en cuando.

Desafiando todas mis predicciones, la planta tardía de pensamiento ha florecido. La semana pasada le vi un par de capullos, y al volver a casa tras pasar este fin de semana fuera descubrí esta preciosa flor en todo su esplendor.

1 vaso anacardos
1 vaso dátiles (sin hueso)
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Triturar los anacardos junto con los dátiles deshuesados y troceados.
Coger pequeñas porciones de masa (una cucharada más o menos) y hacer bolitas con las manos.
Introducir en el congelador durante una hora (se pueden dejar más tiempo si se preparan con antelación), y disfrutar.