El espárrago es el tallo de una planta mediterránea que se recolecta en primavera. Es diurético, bajo en calorías, no contiene nada de grasa ni colesterol, tiene un contenido muy bajo en sal, y es una fuente rica de ácido fólico, potasio, fibra natural y rutina (flavonoide). El nombre del aminoácido asparaguina se deriva de la palabra Asparagus, ya que la planta del espárrago es rica en este compuesto. Los espárragos blancos se diferencian de los trigueros en que se cultivan tapándolos con tierra para evitar que les de la luz solar y, por ello, son menos amargos.

Además de marinarlos, los espárragos también se pueden echar directamente a una ensalada en pequeñas cantidades, o encurtirlos, e incluso hacer licuados o batidos de verduras con ellos. Incluso he leído que los romanos los deshidrataban para usarlos después durante el invierno. De cualquier manera, hay que aprovechar ahora que están de temporada para hacer experimentos y sacarles todo el partido posible.

1 manojo espárragos trigueros (12-15)
2 champiñones
2 tomates secos
2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
2 cucharadas viangre de manzana
1 cucharadita eneldo picado
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Cortar los espárragos en rodajas diagonales muy finitas.
Picar los champiñones y los tomates secos.
Colocar todos los ingredientes en un recipiente hondo, aliñar con aceite y vinagre y especiar al gusto (yo he usado eneldo picado).
Remover y dejar marinar unas 4 horas (o más si se prefieren más blanditos).