La chufa es el pequeño tubérculo de la planta cyperus esculentus, comúnmente llamada juncia avellaneda por la forma de su fruto parecido a la avellana, que se cree originaria del oeste de África. Es rica en minerales (fósforo, calcio, magnesio, hierro, potasio) y vitaminas (C y E).

Respecto al origen de la horchata de chufa, existe un cuento ambientado en la época de la Reconquista que explica el nombre que se dio a la bebida. Se dice que una aldeana llevó al rey de la Corona de Aragón un poco de horchata. Al rey le encandiló el sabor y preguntó qué era aquello. La chica respondió que era leche de chufa (llet de xufa, en idioma valenciano), nombre con el que se conocía la bebida. El rey exclamó: “Açò no és llet, açò és OR, XATA!”, es decir, “¡Esto no es leche, esto es oro, guapa!”. Se originó un juego de palabras entre “or” y “xata”, dando el supuesto origen al vocablo valenciano “orxata”, forma de escribirlo en dicho idioma.

150 ó 200 gramos chufas
1 litro agua
1/2 limón, cáscara
10 dátiles
1/4 rama de canela
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Poner a remojo las chufas en agua durante 24 horas. La cantidad de chufas va un poco a gustos; se pueden utilizar 150 gramos para conseguir una horchata más líquida o 200 gramos para una más espesita.
Escurrir y aclarar las chufas con agua fresca.
Colocar en el vaso de la batidora el litro de agua, las chufas, cáscara de limón rallada, canela en rama, y dátiles deshuesados (para endulzar, o utilizar otro endulzante si se prefiere).
Batirlo todo, y escurrir la horchata con un colador fino de tela para retirar la pulpa.
Servir muy frío, y consumir dentro de las 24 horas siguientes.