El anacardo es el fruto de un árbol nativo del nordeste de Brasil. Su nombre original es cajú (pronunciado /cashú/) y proviene de acashúm (escrito en portugués acajum), nombre que pertenece a un dialecto indígena de Brasil; de cashú se deriva el término inglés cashew. El fruto consta de dos partes: el pseudofruto (que puede consumirse como fruta fresca aunque es más desconocido) y la semilla (el anacardo, del que existen dos especies: rojo y común). Su contenido nutricional es excelente: ácidos grasos insaturados oleico y linoleico (ayudan a reducir el colesterol), selenio (efecto antioxidante), magnesio (correcta asimilación del calcio), vitamina B (especialmente B1, B2, y B5), potasio, calcio, hierro y fósforo.

80 gramos anacardo
1 litro agua
4 dátiles (opcional)
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Dejar en remojo con agua los anacardos la noche anterior. Después escurrirlos y aclararlos con agua fresca.
Ponerlos en el vaso de la batidora los anacardos, el litro de agua y, si se desea, unos dátiles deshuesados y troceados para endulzar.
Batir todo, escurrir la leche con un colador fino de tela o de malla metálica, y reservar la pulpa (para elaborar galletas, queso crema…).
Conservar en la nevera.