El calabacín, con un alto contenido de agua (93%), es rico en minerales, sobre todo potasio, vitamina C y β-caroteno. Últimamente empieza a ser habitual encontrar un calabacín en nuestra cesta semanal de frutas y verduras ecológicas y, como me gusta ir variando las comidas para evitar la rutina, este plato rápido y sencillo ha resultado una buena idea para darle salida al de esta semana. No es necesario añadirle agua para batirlo, porque el calabacín ya tiene bastante y si no luego quedaría demasiado líquido. Además el sabor es sorprendentemente bastante similiar al del clásico hummus de garbanzo.

El maceto-huerto nos sigue dando alegrías… aquí presento ¡al primer tomate! Es de una de las dos tomateras cherry que nos regalaron en el curso del huerto ecológico. Y le están saliendo un montón de flores más. Aún es del tamaño de una mini canica, aunque para mi ya es todo un logro.

1 calabacín grande
1/2 vaso tahini (pasta de sésamo)
2 cucharadas zumo de limón
2 cucharadas aceite de oliva virgen extra
1 diente de ajo
1 cucharadita comino entero
1 pizca sal marina
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Pelar completamente el calabacín, quitando muy bien toda la piel verde para evitar que amargue y que coloree después el hummus. Cortarlo en dados.
Batir el calabacín junto con el resto de ingredientes hasta lograr una crema suave y homogénea.
Servir con una pizca de pimentón dulce y un chorrito de aceite de oliva, sobre hojas de lechuga o panes crudos, con tiras de vegetales para mojar, etc.  Conservar en la nevera.