Calçot es una cebolleta típica de Cataluña y la zona oriental de Aragón cuya forma es similar a un puerro, aunque más pequeño y delgado. En su cultivo se amontona tierra sobre los brotes que crecen de la cebolla inicial (“calçar la terra sobre la planta”) para conseguir un tallo blanco de unos 20 a 25 centímetros de longitud. Durante el final del invierno y comienzos de la primavera, es típico celebrar comidas denominadas calçotadas en las que se degustan los calçots con una salsa especial, salvitxada.

En una de mis visitas al mercado agroecológico de Zaragoza hice el descubrimiento de los calçots. Luego quise preparar una sopita de hinojo para comer pero no tenía cebolleta, así que aproveché y le eché un calçot; quedó una sopa muy rica.  Por supuesto, se puede sustituir perfectamente por una cebolleta normal o por cebolla dulce.

2 bulbos de hinojo
1 calçot / 1 cebolleta
1 vaso leche vegetal
1 cucharada aceite de oliva virgen extra
1 cucharada zumo de limón
1 cucharadita vinagre de vino
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Picar el hinojo y el calçot (o cebolleta), y ponerlos en el vaso de la batidora.
Añadir leche vegetal (yo usé leche de pistacho), aceite de oliva, zumo de limón y vinagre.
Batir todo muy bien hasta que quede lo más triturado posible.
Servir a temperatura ambiente, y con una ramita de hinojo.