La chirivía es una raíz que se emplea como hortaliza, muy relacionada con la zanahoria, aunque más pálida y con más sabor que ésta; su cultivo se remonta a tiempos antiguos en Eurasia (antes de la importación de la patata proveniente de América, la chirivía ocupaba su lugar). El colinabo es una raíz comestible que se originó en un cruce entre el repollo y el nabo, de color exterior castaño y pulpa amarilla o blanca, y de sabor moderadamente dulce (se parece al del nabo pero con un gusto a col); se cultiva en el norte de Europa y Norteamérica.

Cuando voy al mercado, me gusta ir a la caza y captura de productos nuevos que no haya probado antes, y así suelo descubrir sabores y texturas insospechados. Además, investigando luego por la red siempre se aprende algo interesante de historia y geografía.

5 ó 6 hojas de lechuga verde
1 remolacha
1 zanahoria
1 rábano
1/4 colinabo
1/4 chirivía
germinados de cebolla
aceite de oliva virgen extra
vinagre de manzana
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Colocar unas cuantas hojas de lechuga troceadas en un plato.
Pelar la remolacha, la zanahoria, la chirivía y el colinabo.
Añadir la remolacha y el rábano cortados en láminas, la zanahoria picada, y la chirivía y el colinabo rallados.
Echar un puñadito de germinados de cebolla, y aliñar con aceite y vinagre. Servir recién hecho.