El pomelo (citrus maxima) es un fruto cítrico originario del sudeste asiático, de gran tamaño (más abajo puede verse en comparación con una naranja), color amarillo pálido y de sabor ligeramente ácido con un toque de amargor. Comúnmente se le denomina pomelo chino para distinguirlo del pomelo rosado (citrus paradisi), que es un híbrido espontáneo entre el pomelo y la naranja dulce. Actualmente también se cultiva en la Comunidad Valenciana y Murcia.

El blog Cocina con luz verde me dio a conocer esta sorprendente fruta, y después la autora de Déjame CocinArte nos sugirió esta curiosa receta que conoció en su viaje a Vietnam, donde se toma como tentempié o incluso en ensaladas. Gracias a ambas por este descubrimiento. Merece la pena probarlo si se tiene oportunidad, aunque sea tal cual sin especias, porque está buenísimo de cualquiera de las maneras (a mi me gustó mucho más que el pomelo rosado).

1 pomelo chino (entre 1 kilo 1/4 y 1 kilo 1/2 aprox.)
1/2 cucharadita chile molido
1/2 cucharadita sal marina
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Hacer dos cortes superficiales perpendiculares en forma de cruz en la parte superior del pomelo, de manera que se corte solamente la piel exterior.
Retirar la piel amarilla del pomelo a partir de los cortes hechos con el cuchillo.
Separar el pomelo primero en dos mitades y después gajo por gajo.
Quitar las pepitas y la piel blanca interior que recubre cada gajo.
Mezclar el chile molido y la sal marina, y untar los gajos con una pizca de especias (o más de una pizca para paladares atrevidos).