Green smoothie es un batido fresco, natural, espeso y cremoso que se elabora con fruta, hojas verdes y agua. Su nombre viene debido a que su color, por la presencia de hortalizas o verduras de hoja verde, suele ser verde. Las grandes ventajas de estos batidos son: alto aporte nutricional (asimilación de mayor porcentaje de vitaminas y minerales por parte del organismo), digestibilidad (el sistema digestivo requiere menos tiempo y energía para digerirlo), contenido en fibra (frente a zumos y licuados, en los que se desecha la pulpa), palatabilidad (sabor dulce gracias a la fruta, que contrasta con su apariencia), contenido en clorofila (que aporta energía, desintoxica, oxigena, equilibra el metabolismo, es antioxidante, fortalece los sistemas circulatorio e intestinal, y tiene potencial anticarcinógeno), facilidad y rapidez de preparación (pelar o lavar y batir).

La primera vez que vi un green smoothie me echó para atrás su aspecto y, sobre todo, su color. Sin embargo, me aventuré a probarlo (echando pocas espinacas, por si acaso) y quedé encantada con el dulzor y la cremosidad del plátano. A partir de entonces he continuando probando otros sabores y combinaciones, y actualmente forma parte de mi desayuno diario porque proporciona mucha energía para empezar bien el día. Una sugerencia es que para comenzar se pueden echar unas poquitas hojas verdes para que el sabor predominante sea el de la fruta y, poco a poco, ir añadiendo más cantidad de verde según va gustando más y más.

2 plátanos (pelados y troceados)
1 puñado hojas de espinaca (troceadas)
1 vaso agua
hielos (opcional)
.
Colocar todos los ingredientes en el vaso de la batidora, y batirlo todo muy bien hasta que quede totalmente triturado. Si la batidora pica hielo, se pueden añadir algunos hielos para hacerlo más refrescante.
Servir inmediatamente.